sábado, 30 de março de 2013

“Quem decide o quê”, por Daniel Innenarity




Un presidente del Parlamento alemán, aficionado a hacer coincidir sus visitas oficiales con países en los que había algo que cazar, tuvo una experiencia desconcertante en la antigua colonia alemana de Togo. Mientras era conducido del aeropuerto a la ciudad, la multitud exclamaba algo cuyo significado le intrigaba. Su anfitrión le explicó entonces que el grito “uhuru” significaba independencia, lo que el huésped no conseguía entender, pues Togo ya era un país independiente. “Sí, pero eso fue hace mucho tiempo y la gente se ha acostumbrado a ello”, le aclaró el presidente del país.
El mundo ha dado demasiadas vueltas en los últimos años, pero muchos siguen entonando su grito particular como si aquí no hubiera pasado nada. Conceptos como soberanía, marco constitucional, integridad territorial o autodeterminación necesitan ser repensados si es que no queremos ofrecer el mismo espectáculo que asombraba al visitante alemán. Las sociedades se han pluralizado en su interior y las aspiraciones de autogobierno de las naciones son algo persistente; al mismo tiempo, el entorno de interdependencias hace inservible el concepto de soberanía o ámbito exclusivo de decisión. Estamos viviendo un momento de profundas mutaciones en la historia de la humanidad, en el que que ciertas formas de organización de la vida en común se nos están volviendo inutilizables a mayor velocidad que nuestra capacidad de inventar otras nuevas. En esos momentos históricos entre el “ya no” y el “todavía no” los seres humanos ofrecemos espectáculos diversos que podrían hacer reír a los togoleses, pues hay quien reivindica lo que ya tiene, quien defiende lo que no está vigente o quien promete lo que no puede.
El debate en torno a esta cuestión está lleno de reproches e incoherencias; es preferido el eslogan al concepto porque de este modo se asegura una ventaja que confiere a la propia posición la superioridad de una evidencia incontestable. ¿Quién puede contestar el derecho democrático a decidir nuestro futuro? ¿Cómo no calificar de desafío soberanista cualquier iniciativa que se plantee al margen del actual ordenamiento constitucional (aunque esa Constitución no prevea ningún cauce para la modificación del sujeto político que la sostiene)?
Las posiciones así aseguradas se traducen en procedimientos que impiden cualquier solución porque predeterminan el resultado del combate. No hay manera de encauzar políticamente la discusión si “somos un pueblo” (a pesar de que no todos lo sientan así o no pocos desearían legítimamente vincular su destino al de otros) o si esa cuestión está zanjada por un determinado marco constitucional (que distribuye mayorías y minorías de modo que es imposible la secesión e incluso la modificación de ese marco) y el único sujeto político con derecho a decidir es el conjunto del pueblo español. Unos establecen el sujeto político con independencia de su verificación empírica y otros fijan las reglas del juego de tal modo que predeterminan el resultado de cualquier negociación. Hay quien utiliza un veto donde le conviene e impugna el de otros allí donde no le es favorable, de manera que resulta imposible salir del atolladero al que conducen las mayorías impositivas y los vetos que bloquean.
¿Cabe pensar, pese al uso interesado y ventajista de ciertos conceptos, en una coherencia democrática desde la que puedan resolverse los conflictos políticos en torno a la identidad y el autogobierno?
Comencemos por una constatación sin la cual las sociedades complejas no pueden construir su convivencia democrática. En sociedades compuestas, donde existen núcleos resistentes a la uniformización y con profundas aspiraciones de autogobierno, todo lo que pueda surgir en términos de unidad lo hará a partir de la diferencia y producido por ella. Por eso mismo, la articulación política de la diferencia nos obliga a avanzar en las lógicas de reconocimiento y reciprocidad. Los sistemas políticos complejos y maduros no se gobiernan bien mediante la imposición, la unilateralidad y la subordinación, sino a través del pacto y la bilateralidad. El pacto y la no-imposición es el procedimiento por el que se constituyen las reglas de juego de las sociedades avanzadas. La multilateralidad que las posiciones más progresistas exigen para la nueva configuración del mundo es exigible también como principio organizador de nuestras sociedades.
La convivencia puede ser organizada desde un principio de pluralismo constitucional: los sujetos políticos amplían su espacio de juego en la medida en que consiguen aumentar su riqueza cooperativa. El concepto de soberanía entendida como el ejercicio ilimitado, incompartible y exclusivo del poder público debe ser sustituido por el reconocimiento del hecho de que la soberanía está repartida entre diversas instituciones —local, regional, nacional, estatal e internacional— y limitada por esa pluralidad. Desde esta perspectiva, derecho a configurar autónomamente el propio destino no significa otra cosa que el derecho a participar, en igualdad de condiciones, en el juego de las soberanías compartidas y recíprocamente limitadas. Decidir es siempre codecidir y esto supone exigencias recíprocas diferentes para cada uno: las sociedades subestatales se ven obligadas a respetar su pluralismo interno y a tener en cuenta que hay vínculos comunes que solo se pueden modificar de manera pactada; los Estados que albergan a estas comunidades no pueden resolver estos asuntos más que con instrumentos que impliquen una renuncia a su posición dominante y pongan en marcha procesos de negociación o arbitraje con resultado abierto.
Todo lo que no pase por aquí será un fracaso histórico aliviado por gritos reconfortantes para mantener a la propia tribu unida o para asegurar la imposición en nombre de valores supuestamente indiscutibles.”
Artigo de Daniel Innenariry, publicado no El País 15/03/2013

quarta-feira, 27 de março de 2013

Viva o Teatro que nos desperta

O teatro é talvez a primeira forma estética do homem apreender o sentido ontológico do real, em função do qual pode interpretar o seu lugar no mundo.
Com os gregos clássicos, a arte teatral serviu à cidade de espelho através do qual ela podia pensar-se enquanto humanidade de um viver comum, de cooperação e de conflito, sob a égide do Destino e do olhar, hostil ou benevolente, dos deuses.
Com o cristianismo, durante a Idade Média, a representação teatral tornou-se, no rito, a linguagem da celebração dos mistérios de Deus, ou foi usada com o intuito de censurar os pecados e contribuir para a conversão, no teatro religioso ao serviço do projeto da Igreja.
Mas a par deste teatro religioso, foi surgindo um teatro profano, no princípio ligado à corte mas que rapidamente se difundiu pela sociedade, nas feiras e no espaço das cidades. Esta forma, que no princípio surgiu como diversão dos cortesãos, foi-se tornando pouco a pouco mais independente da corte, entrando por vezes em confronto com os poderes instituídos.
Criou-se desde aqui uma relação ora de mais proximidade e de serviço ora de mais distância e oposição entre o teatro e o poder, consoante as conjunturas e os autores em presença. Mas com a modernidade afirmou-se um teatro de raiz popular, à margem do poder.
Em Portugal temos um documento, datado de 1193, de uma doação a dois jograis no reinado de D. Sancho I, que diz o seguinte: “” Nós, mimos acima referidos, devemos ao Senhor nosso Rei um arremedilho para efeito de compensação“. “Arremedilho” é a imitação burlesca em que se ridiculariza alguém macaqueando o seu semblante, e, segundo Luciana Stegano Pichio, é um género dramático típico de Portugal, que pode ter-se inspirado nas representações satíricas dos goliardos. Esta forma artística foi penetrando para além do espaço da corte, nas feiras e espaços urbanos, popularizando-se e assumindo como instrumento de flagelação das autoridades e de afirmação da dignidade dos oprimidos.
Este teatro satírico, que nasceu com as nossas origens, continua a ser uma necessidade ingente para estes tempos de crise, que esmaga quase todos para benefício de mui poucos.
Viva o teatro neste dia da sua celebração mundial!


terça-feira, 26 de março de 2013

Adónis : “Os nossos passos são uma fila de mortos” – imprecação contra o morticínio em marcha na Síria

O Tempo

Abraço a espiga do tempo,
a minha cabeça é uma torre de fogo.
O que é este sangue que palpita na areia
e o que é este ocaso?
Chama do presente, o que podemos dizer?

Na minha garganta estão os fragmentos da História
e no meu rosto os sinais do sacrifício.
Que amargo é agora a linguagem!
E que estreita a porta do alfabeto!

Abraço a espiga do tempo
A minha cabeça é uma torre de fogo.
Converteu-se o amigo em carrasco?

Um vizinho disse-me: quanto tarda Hulagu a chegar!
Quem bate à porta? O cobrador de impostos?
Paga-lhe o imposto … silhuetas de mulheres
e de homens … imagens que caminham …
Trocámos sinais, intercambiámos segredos.
Os nossos passos são uma fila de mortos.
O teu morto vem do teu Senhor
ou o teu Senhor vem do teu morto?
Perdido pelo enigma, inclina-se
o arco do terror sobre os seus dias encurvados.

- Ele tinha um irmão. Desapareceu. O meu pai enlouqueceu.
Os meus irmãos morreram. A quem chamar?
Temos que abraçar a porta, suplicar ao tapete?
- Delira. Traz a caixa de rapé e cura-o com o rapé dos sábios.
Cadáveres que o assassino lê como se fossem anedotas.
O montão é um celeiro de ossos, a cabeça de um menino
ou um pedaço de carvão?

( …)

Selai estes ventos inconvenientes.
A História foi degolada
e isto não é mais do que o prelúdio.
Deixai ao verdugo, à vítima e ao sacrifício como mártires
e cobri-me com os seus restos
e desenhai-me uma ruína.
Assim arrancarei a sabedoria do seu jazigo
E gritarei: bem-vindos os meus escombros, a minha decadência.
Amanhã a morte soprar-me-á sem que me extinga,
amanhã sairei da luz para ir em direção a outra luz.
Certo de que sou mais frágil do que um fio
mas mais nobre do que um deus.
(…)

Adonis, excerto do poema “O Tempo”, in O Assédio de Beirute, 1985 . Esta tradução pessoal do excerto foi obtida a partir da espanhola, de María Luisa Prieto, que pode ver no site dedicado à poesia árabe.

quarta-feira, 20 de março de 2013

“Guardar o outro e toda a criação”: a primeira homilia do Papa Francisco.

A primeira homilia do Papa Francisco, ontem, servindo-se da festa do dia em que se celebra S. José, glosou o mote que deve conduzir a ação do cristão e de todos os homens: ser guarda do outro homem, abrangendo nesta dinâmica toda a ordem criada.
Convocando o Génesis, onde Deus confia ao homem a função de guarda de toda a criação, serve-se de S. Francisco para enumerar várias modalidades de exercício deste cuidado, concluindo: “fundamentalmente tudo está confiado à guarda do homem, e é uma responsabilidade que nos diz respeito a todos. Sede guardiões dos dons de Deus!”
Mostrando que a exigência da responsabilidade é hoje de uma urgência inaudita que se dirige a todos os homens, dada a persistência no mundo do “mal radical”, a sobreposição do interesse próprio ao interesse coletivo, indo ao extremo da condenação à morte do outro, pela fome, pela miséria ou pela guerra, e com a destruição do meio ambiente, pondo em risco a sobrevivência das gerações futuras.
A expressão “guarda do irmão” surge no texto bíblico pela primeira vez quando Deus pergunta a Caim, depois deste matar o irmão Abel - “Onde está o teu irmão?” – pergunta Deus. Ao que Caim responde, evasivamente: “Não sei. Acaso sou guarda do meu irmão?” (Gn 4, 9).
Esta palavra continua a ser dirigida a cada um de nós hoje, sempre que não impedimos ou viramos os olhos “a todos assassinatos lentos e invisíveis que se cometem nos nossos desejos e nos nossos vícios, em todas as crueldades inocentes da vida natural, nas nossas indiferenças de “boa consciência” a respeito do próximo e do distante e até na nossa obstinação arrogante das nossas objetivações e das nossas tematizações, em todas as injustiças consagradas, devidas aos nossos pesos atómicos de indivíduos e aos equilíbrios dos nossos regimes sociais” (cf. E. Lévinas, À l´heure des nations, p. 162).
Guardar o outro e toda a ordem criada, como o Papa proclamou, é assim um grito e um convite dirigido a cada homem: colocar a liberdade ao serviço da responsabilidade incondicional, como suporte da construção de um mundo justo “dando a cada um o que é seu”. Esta responsabilidade torna-se assim o bom critério da conduta de cada homem, acima do cumprimento da lei ou da “boa consciência, pois só ela interrompe a violência inerente à nossa condição de seres separados.
Esta homilia, pelo tema que aborda e pelo modo tão universal e com a linguagem despojada que qualquer um entende, é um boa semente lançada ao mundo, e que espero possa servir de fermento para a ação e o magistério do sucessor de Pedro. De modo a que o exercício do poder eclesial, nas palavras do Papa, seja sempre serviço, humilde, afetuoso, concreto, envolvendo a humanidade inteira, sobretudo os mais pobres e os mais fracos, e que tenha "o seu vértice luminoso na cruz”.

segunda-feira, 18 de março de 2013

Nana Mouskuri canta Schubert: a "comoção de amor" entre os povos grego e alemão é possível

 

Serenata

De mansinho as minhas canções
Imploram-te através da noite;
Desce o silencioso bosque,
Minha amada, vem para mim!
Segredando os esguios cumes murmuram
À luz da Lua;
Não receies o espreitar inimigo
Do traidor, minha querida.
Ouves os rouxinóis cantarem?
Ah! eles imploram-te
Com o tom de doce queixa,
Eles imploram-te por mim.
Eles compreendem o desejo do coração.
Conhecem a dor do amor,
Tocam com os sons cristalinos
Todos os corações ternos.
Deixa também o teu coração comover,
Meu amor, ouve-me!
Tremendo de impaciência eu vou ao teu encontro!
Vem, faz-me feliz!

domingo, 17 de março de 2013

“O teatro e o seu duplo”, Antonin Artaud (1896-1948)

A obra deste escritor e ator francês tomou expressão em vários domínios da criação estética: criação teatral, representação, teorização do teatro e da cultura e desenho.
É talvez no domínio do teatro que se revela a sua maior importância cultural, porque pensou a decadência do teatro como uma expressão da decadência da cultura e propôs o renascimento do verdadeiro teatro, que não representa a vida porque é a própria vida apaixonada e convulsiva, a que chamou “o teatro da crueldade”:
“para o teatro como para a cultura, a questão permanece de nomear e de dirigir as sombras: e o teatro, que não se fixa na linguagem e nas formas, destrói pelo facto as falsas sombras, mas prepara a via a um outro nascimento de sombras em torno das quais se agrega o verdadeiro espectáculo da vida.” (cf. ed. fr. De Le théatre et son duple, Gallimard, p. 19).
A influência deste ideal de Artaud foi grande, não apenas na encenação como na reflexão sobre o teatro. Por exemplo, Peter Brook, reconhece Artaud como um “génio iluminado” do que designa teatro sagrado (cf. Peter Brook, Espaço vazio, ed. Orfeu Negro, p. 69).
No domínio da filosofia, o exemplo maior do reconhecimento da importância teórica de Artaud é Derrida, nomeadamente no seu ensaio “la parole soufflé”, de 1964 (cf. L´´écriture et la difference, 253-292). Para este autor, é preciso retomar Artaud e ir além de Artaud.
Pretendo com esta breve nota e com o vídeo que segue chamar à colação este autor, tão pouco lido e estudado em Portugal.

sexta-feira, 15 de março de 2013

Eurídice e Orfeu: o amor, a música e a dança de Pina Bausch

A ópera Orfeu e Eurídice de Gluck (1714-1787), compositor alemão, teve a sua primeira representação em Paris em 1774. A sua construção narrativa foi inovadora, evitando os rebuscamentos anteriores da época barroca: os personagens são reduzidos a três (Orfeu, Eurídice e o deus Amor), o texto é simples e nobre, o coro desempenha a função fundamental em toda a trama e a ação da narrativa começa com Eurídice já morta.
Estes aspetos inovadores trazidos pela reforma da ópera tiveram uma grande repercussão por toda a Europa e desencadearam uma polémica que dividiu conservadores e reformistas. Voltaire pôs-se do lado dos reformistas.
O fragmento da ópera que vos deixo resulta da associação da componente coreográfica com a componente propriamente operática, facto que enriquece o drama de maior simbolismo pela presença dos corpos em movimento fluido e pungente, que evocam a nossa humanidade e mortalidade. Resta acrescentar que a coreografia é de Pina Bausch, foi feita para a Ópera de Paris em 2005, e posteriormente televisionada, em 2008.


Texto:
“(…)
Orfeu – Eurídice!
Coro – Se a tua sombra nos ouve,
sê sensível às nossas lágrimas.
Tem piedade de Orfeu.
Ouve o seu pranto!
Volta para ele!
Orfeu - Eurídice!
Os teus lamentos decuplam a minha dor
Dai a Eurídice as honras supremas.
Cobri o seu túmulo de flores.”


quinta-feira, 14 de março de 2013

Piazzolla para o Papa Francisco



Oxalá venha do teu magistério, Papa Francisco, a renovada música por que o Povo de Deus e todos os homens anseiam, que se fecunda a partir da tradição mas se abre à novidade do presente, como o teu patrício Piazzolla soube fazer. Que o seu gesto te sirva de inspiração, pois!

quarta-feira, 13 de março de 2013

“Acordo de Londres: uma verdade inconveniente”: posição sobre dívidas soberanas na UE

  (…) A bancarrota dos Estados é vista, há muito tempo, como um problema longínquo, próprio do chamado Terceiro Mundo (o Sul Global). Hoje não está de modo algum distante, mas precisamente à nossa porta. Uma emergência económica, decorrente do excesso de endividamento, ameaça a própria existência da união monetária europeia. A devastação social e política dos países atingidos pela crise ameaça o tecido social desses países. No entanto, a Alemanha parece manter-se à parte, com uma economia relativamente bem sucedida e florescente. Mas não foi sempre assim.
Poucas pessoas sabem que a Alemanha beneficiou de um generoso perdão parcial de dívida no início do seu "milagre económico". De entre as reestruturações de dívida soberana modernas, o Acordo de Dívida de Londres para a Alemanha, cujo 60.º aniversário assinalamos a 27 de Fevereiro, é um exemplo precoce e pouco conhecido. Isto é tanto mais surpreendente quanto se trata de um caso de sucesso na restauração da sustentabilidade da dívida da Alemanha Ocidental. No fim das negociações, metade de todas as dívidas (no valor de 30 milhões de marcos alemães) tinha sido cancelada e o restante fora reescalonado de forma tão inteligente, que a Alemanha nunca mais enfrentou um problema de dívida.
Às crianças alemãs não é habitualmente ensinado nada acerca deste acordo nas aulas de História, e nos media pouca atenção lhe é dedicada. No entanto, seria hoje prudente lembrarmo-nos de como a bancarrota iminente de um Estado foi evitada através de negociações atempadas, rápidas, exaustivas e justas.
O contraste entre o tratamento histórico da Alemanha e o atualmente imposto à Grécia e a Portugal não podia ser mais óbvio. A Alemanha beneficiou de um perdão alargado e, como consequência, a sua economia cresceu rapidamente e de forma sustentável. Pelo contrário, a Grécia e Portugal estão a ser forçados a "consolidar-se" a si mesmos em direção a uma recessão dolorosa e destrutiva, que abala as fundações da sociedade. Um dos países mais generosos com a Alemanha em 1953 foi, já agora, a Grécia, apesar dos crimes de guerra cometidos durante a ocupação alemã poucos anos antes.
Poucas reestruturações de dívidas soberanas marcaram tão claramente a transição de uma condição de endividamento crítico para uma situação em que a dívida deixa de constituir um obstáculo ao desenvolvimento económico e social como a de 1953. O acordo encontrado é ainda hoje um dos melhores exemplos históricos de quão razoável e sustentável uma renegociação de dívida pode ser, se houver vontade política.
Vale a pena reexaminar hoje "Londres 53" como exemplo e fonte de inspiração para as atuais discussões sobre renegociação de dívida, tanto para os países do Sul Global como no contexto das crises de insolvência na zona euro. Lembremo-nos deste pedaço vital de história esquecida!”
Sbscritores desta posição: Bodo Ellmers (European Network on Debt and Development, Bélgica), Eric LeCompte (Jubilee USA Network, EUA), Isabel Castro (Iniciativa para uma Auditoria Cidadã à Divida Pública - IAC, Portugal), Iolanda Fresnillo (Plataforma Auditoria Ciudadana de la Deuda - PACD, Espanha), Kristina Rehbein e Jürgen Kaiser (erlassjahr.de - Entwicklung braucht Entschuldung e.V., Alemanha), Nessa Ní Chasaide (Debt and Development Coalition, Irlanda), Andy Storey (Debt Justice Action"s Anglo: Not Our Debt, Irlanda), Nick Dearden (Jubilee Debt Campaign, Reino Unido)

Cf. Público, 12 Março de 2013

terça-feira, 12 de março de 2013

“Uma ordenança demasiado escrupulosa”, o soldado Chveik no meio de nós

O excerto do romance O valente Soldado Chveik do escritor checo Jaroslav Hasek (1883-1923), publicado em 1923, descreve as peripécias da vida de um soldado durante a 1ª Guerra Mundial.
A sua construção é comandada por uma estratégia retórica que permite apreender o sentido como o inverso do que se diz: a ironia. Esta põe assim em causa a atitude essencial do soldado Chveik: a submissão voluntária à autoridade instituída.
Convoca-nos assim a uma atitude de distanciação crítica a toda a forma de obediência cega ao patrão, político, religioso ou outro. A única forma que nos permite vencer as aporias que nos cercam, derrogando o que dizem os “tenentes”, que, por vergarem a espinha aos “generais”, julgam estar legitimados para exigir obediência aos “soldados”.
Eis o excerto:
“Chveik aprontava-se para ir desencantar um cão de guarda de estrebaria, quando a campainha tiniu com frenesim no apartamento silencioso; abriu a porta e encontrou-se face a face com uma senhora que desejava falar urgentemente ao tenente Lucas. Aos seus pés achavam-se duas malas enormes deixadas ali por um moço de fretes. Chveik enxergou ainda o barrete vermelho a desaparecer pela escada abaixo.
- Não está em casa - falou secamente Chveik.
Mas a jovem, sem se deixar desencorajar por este acolhimento pouco amável, introduziu-se na saleta e ordenou categoricamente a Chveik.
- Leve as malas para o quarto de dormir!
- É impossível, sem ordem formal do meu tenente; disse-me de uma vez para sempre que nunca devia proceder de outra maneira.
- O  senhor  está  doido! - bradou  a jovem.--Eu  venho de visita.
- Mas eu ignoro-o completamente - replicou Chveik. O meu tenente está hoje de serviço e só regressa de madrugada. A única ordem que me deu foi de procurar um cão de guarda de estrebaria. Mais nada. Não me falou nem de malas nem de senhoras. Vou agora fechar o nosso apartamento à chave e a senhora será bastante gentil em ir-se embora. O tenente não me participou a sua visita e não posso confiar a casa a pessoas desconhecidas que eu nunca vi. Uma vez, o confeiteiro Belcicky, da nossa rua, deixou um homem sozinho numa arrecadação; o sujeito arrombou um armário e raspou-se pela janela.
Como a visitante se pusesse a chorar, Chveik mudou de tom.
- Eu não penso mal de si, minha rica senhora, mas não pode ficar aqui. Acabará por me dar razão quando souber que o tenente me confiou o apartamento a mim, que sou o responsável de tudo. Peço-lhe, portanto, mais uma vez, e muito delicadamente, de fazer o favor de se retirar. Enquanto não receber ordem formal do tenente eu não a conheço. Causa-me pena ter de lhe falar assim, mas com os militares, antes de mais nada, é preciso disciplina.
Um pouco mais serena, a jovem sacou de um cartão de visita, escreveu nele algumas linhas e, metendo-o num galante envelope, disse com embaraço:
- Leve isto ao tenente, esperarei aqui pela resposta. Tome cinco coroas como gratificação.
- Não há nada a fazer - respondeu Chveik, magoado pela obstinação  da  inesperada visitante. - Guarde  as  suas cinco coroas, aqui as tem, deixo-lhas em cima da cadeira. Se quiser, venha  comigo  ao quartel  e  espere-me  lá,  enquanto  eu entrego a  carta ao  tenente.  Nessa  altura,  terá a resposta, mas não teime em querer ficar aqui; teria de esperar quinze anos. Não vale a pena.
Dito isto, empurrou as duas mala do corredor para a saleta e, fazendo ranger a fechadura, gritou, imitando o guarda de um velho castelo ou de um museu:
- Vai fechar!
Desesperada, a jovem saiu do apartamento; Chveik fechou a porta com duas voltas de chave e desceu a escada. A desconhecida seguia-o como um cachorrinho e só o conseguiu alcançar na altura em que Chveik saía do estanco.
Ela caminhava agora ao lado dele e esforçava-se por encetar conversa.
- Não se esquece de entregar o meu cartão, sem falta ?
- Pois se já lhe disse que sim.
- E está certo de encontrar o tenente ?
- Isso não sei.
A estas palavras seguiu-se um longo silêncio. Foi ainda a infortunada visitante que experimentou fazer falar a ordenança demasiado escrupulosa:
- Quer  dizer,  então,  que  o  senhor julga  não  encontrar o tenente.
- Não disse isso.
- E onde pensa encontrá-lo?
- A esse respeito, nada lhe posso dizer.
De novo reinou o silêncio. Enfim, a jovem arriscou ainda uma pergunta:
- O senhor não perdeu a minha carta ?
- Ainda não.
- Vai entregá-la ao tenente?
- Sim.
- E está convencido de o encontrar?
- Que diabo! Já lhe disse que não sei. É espantoso como existem pessoas curiosas que perguntam a mesma coisa cinquenta vezes. É como se eu me divertisse a fazer parar na rua os transeuntes, um após outro, para lhes perguntar que dia do mês é hoje.
 Esgotados desta maneira todos os expedientes de conversação, caminharam até ao quartel sem se importarem mais um com o outro. Em frente da porta, Chveik convidou a jovem a esperá-lo e entabulou uma discussão sobre a guerra com uma das sentinelas.”
Jaroslav Hasek, O valente Soldado Chveik, Ed. Público e Levoir, trad. de Alexandre Cabral, 2011, pp. 194-6


segunda-feira, 11 de março de 2013

A arte como caminho para a verdade em Nietzsche

A arte, sobretudo a música, acede à visão da unidade do ser, na qual todas as fronteiras do conceito de uma racionalidade calculante são estilhaçadas. Ora, não é isto um modo de aceder a um outro tipo de verdade ontológica, desta vez pela mediação da arte? Com efeito, o que Nietzsche aqui critica é uma determinada configuração da verdade, como bom discípulo críptico e crítico do mestre Hegel, embora talvez sem disso ter consciência. Como pensa Heidegger, Nietzsche encerra a grande tradição metafísica de obliteração do ser, e cria as condições para o salto para a era ontológica, de recuperação da verdade do ser do ente. Também a sua obra sobre a essência da arte vai neste sentido.
A razão está em Nietzsche intimamente conectada com o corpo, que procura em permanência preservar e intensificar a vida, não sendo assim pensável como instância soberana deste mas sua serva. O princípio em que se funda esta exigência do corpo é a vontade de poder.
Por isso, os conceitos são ficções necessárias à manutenção da vida, como mostra a sua obra Acerca da verdade e da mentira  num sentido extramoral (1873). 
Na sua reflexão sobre o logos ocidental, Nietzsche, a partir de 1886, toma consciência de que este "é habitado por uma força mais heraclitiana do que parmenideana , mais dissolvente do que agregadora, à qual chama "força da veracidade” ("wahrhaftigkeit"), (1), e em relação à qual ainda ninguém foi suficientemente verídico.
Neste âmbito, somos forçados a concluir que há um modelo de verdade (realista, como adequação à coisa e que foi dominante até Leibniz e Kant), que se encontra em processo de dissolução, mas que se afirma com toda a pujança doravante um outro modelo de verdade - a veracidade -, aberto à mudança, à diversidade , à complexidade, ficando a ciência desprovida de qualquer fundamento último.
Trata-se de uma verdade perspectivística, cambiante e plural, "em equilíbrio e em dialéctica entre os impulsos de preservação (a desmascarar pela força da veracidade) e as forças desmistificantes e contramitológicas que estarão ao serviço daquela veracidade"(2).
Notas 1 e 2: cf. António Marques, Perspectivismo e Modernidade, Editorial Vega, pp. 90 e 104.


O brio do amor e o orgulho do cavaleiro, no filme A severa (1931)


CINEMA PORTUGUÊS - «A SEVERA» - VIDEO 7 por pborgesalmeida

O filme a Severa, de 1931, de Leitão de Barros, com música de Frederico de Freitas, devia despertar interesse aos cinéfilos, pelo seu valor enquanto objeto estético, sendo também importante para o estudo do momento específico da cultura em que surgiu.
 Baseia-se narrativa de Júlio Dantas A severa (1901), que conta a história de um triângulo amoroso, ocorrido no século XIX, por um fidalgo (D. João, o conde de Marialva), dividido entre a fidelidade à esposa (a Marquesa de Seide) e a Severa, mítica e insinuante cigana que a lenda consagrou como fadista desditosa, pois morreu aos 26 anos.
Para além da descrição crua da violência inerente à tourada, que se mostra no sangue e quebranto do forcado depois da lide, interessa-me destacar a cena da tourada a cavalo, pois aí surge o confronto entre as duas razões que fazem mover a ação: o desejo do amor (no caso a cigana pelo marido) e o desejo da realização perfeita da obra (cavaleiro). Este confronto aparece quando, após o marido da cigana, ante a falta de coragem do cavaleiro para dominar o touro, decide ir à arena e matá-lo, tendo ficado ferido e sendo retirado em braços. Então, o cavaleiro dirige-se-lhe para lhe bater, obrigando a cigana a, com palavras veementes, defender o marido da ofensa. O andamento final do Fado da Severa (cantado noutra cena por Dina Teresa), sublimando a grandeza do amor, pontua este momento orquestralmente:

Tenho o destino marcado
Desde a hora em que te vi
Ó meu cigano adorado
Viver abraçada ao fado
Morrer abraçada a ti.
 
Soberba esta cena do filme e rica de implicações!

sábado, 9 de março de 2013

O desejo de Elvira, por Apollinaire (1880-1918)

Picasso, Mulher sentada junto a uma Janela
O romance de Apollinaire "a mulher sentada", publicado em 1920, aborda o tema do desejo feminino, sendo Elvira a personagem central, “mulher de espírito livre e memória notável” que vai colecionando amante sobre amante, sempre esforçando-se por se manter estéril em clara dissidência com a moral social dominante, que impunha à mulher como sua função principal a procriação.
O título do livro reenvia para o tópico “eu vi uma mulher sentada sobre uma besta escarlate” do Apocalipse (17, 1-5), tomando aqui o sentido do triunfo da emancipação da mulher relativamente a todas as formas de dominação falocrática da cultura ocidental.
A história é contada por um narrador omnisciente, na terceira pessoa, entrecortada com passagens das personagens em discurso direto. Como pano de fundo, a referência à guerra (a ação do romance decorre nos primeiros anos da 1ª Guerra Mundial), sobre a incerteza dos tempos que correm e a exaltação da beleza da poesia e das artes … pois a ação decorre no espaço onde a modernidade artística está em plena efervescência, Paris.
Num determinado momento da diegese, já terminal, o texto refere que Elvira, estando a viver com Nicolau Varinoff, era cortejada por Pablo Canouris, “o pintor das mãos azul celeste”, que conhecera há algum tempo e que não deixava de lhe propor que fosse viver com ele. E quando, após consultar uma vidente sobre o seu destino, na companhia de uma amiga, esta a informa de que ela iria deixar o atual amante para ir viver com o pintor, fica muito impressionada com o vaticínio.
Vejamos este momento emblemático da manifestação do desejo feminino enquanto afirmação da independência da mulher, no plano social, sexual e laboral:

“Voltou muito impressionada daquela visita. No dia seguinte, ao acordar, ouviu um cão uivar na rua. “Estás a ouvir aquele cão a uivar?” – disse ele para Nicolau Varinoff- - Significa separação.”
Ele não fez caso, mas, de tarde, enquanto Nicolau foi de visita à irmã, Elvira correu a casa de Pablo e disse-lhe que decidira ficar com ele. (…)
Mas logo ao segundo dia se cansou de Pablo. Escreveu a Nicolau, que lhe respondeu que viesse e, ao oitavo dia, valendo-se de uma ausência de Pablo, abandonou o “atelier” do pintor das mãos azul celeste, o qual, ao recebê-la em sua casa, não tivera suficiente presença de espírito para lhe dizer que ela era ela e para lhe confiar as chaves.
Porque as mulheres têm hoje em dia, consciência da sua importância ímpar como guardiãs da vida social e da raça, cujos representantes machos fazem os possíveis por se aniquilarem. Dentro ou fora do casamento, só muito impacientemente suportam o jugo viril, querem ser senhoras do destino do homem e preocupando-se muito pouco com submissões, tomaram, doravante, gosto pela liberdade, pois, para salvar a raça humana, necessário ter as mãos livres.
E foi por isso que, de regresso a casa de Nicolau Varinoff, que não achara conveniente conservar o seu domínio sobre ela e que, partindo para a guerra, lhe proporcionara o ensejo de saborear a sua liberdade, foi por tudo isso que ela se pôs a meditar no exemplo de sua avó Pamela, a Mórmone, e concluiu, consoante essa experiência, que a poliginia não era o que se impunha em tempo de guerra, nem mesmo sequer em tempo de paz.
Decidiu ela que as mulheres, graças ao seu número e também à liberdade que usufruíam em relação ao Estado, detinham doravante um poder que chegava a ultrapassar aquele que, outrora, parecia ser pertença do homem, tornado o escravo da nação.
Pensou que esse poder da mulher passaria a exercer-se como devia se esta se entregasse agora abertamente à poliandra; assim arranjou cinco amantes.
Elegeu um palhaço piemontês cujo fato multicolor e cuja maquilhagem a encantavam; um estudante que se destinava às letras, um mutilado de ambos os braços que se lhe dirigia à bruta e que a adorava, um aviador de reserva chamado Pentelemon (a quem escolhera por esse nome lhe recordar o da Pentelemonskaia onde, em Petrogrado, morara) e, finalmente, um torneiro de obuses, moço do Norte que sabia bonitas cantigas.
Atirou-se ao ardor do trabalho, pois prezava sobremaneira não estar a cargo de nenhum homem, e, como tinha sucesso, ganhava bem a vida.
Valia-se regiamente do poder que a guerra lhe auferira.
Mas nenhum dos seus amantes lhe ocupava o coração, que ela compartilhava com Mavise Bandarelle e Corail, a linda ruiva de olhos cor de avelã, que de aparência tanto lembrava uma gota de sangue sobre uma espada."
Guillaume Apollinaire, A Mulher sentada, trad. de Luiza Neto Jorge (ed. fr.: La femme assise), editorial Estampa, 1974, pp. 103-4.

PS: homenagem a todas as mulheres na celebração do Dia Internacional da Mulher (ontem, dia 8 de Março)


quinta-feira, 7 de março de 2013

S. Tiago: um apóstolo para o nosso tempo

Nem sempre, no âmbito da reflexão teológica ou da formação religiosa, se dá o devido realce à figura de S. Tiago. A razão de tal subvaloração pode estar relacionada com a relativamente escassa produção escritural daquele (apenas uma Carta), bem com das limitadas referências bíblicas a seu respeito pelos outros autores.
Contudo, o que se diz aí é muito relevante. S. Tiago era um dos irmãos de Jesus (Mc. 6,3; Mt. 13,55), um seu apóstolo que assumiu a direção da comunidade primitiva de Jerusalém, com Cefas e João, sendo nessa qualidade que investiu S. Paulo na sua missão evangelizadora (S. Paulo, Gal. 2, 9).
A sua Carta, que permite aquilatar a radicalidade com que viveu o Evangelho, é um convite à conversão à verdadeira fé, que se finaliza na construção de um mundo justo onde a riqueza criminosa é posta em acusação.
Razões suficientes para que a elite sacerdotal (os saduceus),  no ano 62, o tenha condenado à morte por lapidação, vendo nele um perigo religioso e político só comparável ao que Jesus representara 32 anos antes.
Sobre os ricos, veja-se a seguinte passagem:
1 Pois bem, agora vós, ricos, chorai e gemei por causa das desgraças que estão para vos sobrevir.
2  A vossas riqueza apodreceu e as vossas vestes  estão carcomidas pela traça.
3 O vosso ouro e vossa prata estão enferrujados e a sua ferrugem testemunhará contra vós e devorará as vossas carnes. Entesourastes como que um fogo nos tempos do fim!
4 Lembrai-vos de que o salário, do qual privastes os trabalhadores que ceifaram os vossos campos, clama, e os gritos de ceifeiros chegaram aos ouvidos do Senhor dos exércitos.
4 Vivestes faustosamente na terra e vos regalastes; vós vos saciastes para o dia da matança.
5 Condenastes o justo e o pusestes à morte: ele não vos resiste.

Carta de S. Tiago, 5, 1-6, A Bíblia de Jerúsalem

Alain Badiou, um pensador da democracia

Alain Badiou, no capítulo do livro coletivo Democracia, em que estado? “o emblema democrático”, afirma que a democracia figura como o emblema dominante da sociedade política contemporânea.
Nesse sentido, enfatiza a necessidade, ainda que a título de um exercício a priori, de destituir as sociedades desse emblema para melhor se aproximar da sua realidade. Assim, inicia a sua análise ressaltando o caráter circunscrito assumido pela democracia, pois o “mundo” dos “democratas”, na prática, não se estenderia a todos, o que tornaria os seus componentes, na verdade, uma elite conservadora.
Propõe, desse modo, uma releitura daquilo que considera ser, no âmbito da filosofia, a primeira destituição do emblema democrático: o livro VIII da República, no qual Platão denomina “democracia” a um tipo de constituição. A crítica platónica não seria simplesmente reativa e aristocrática. Assim, recuperando o essencial do argumento de Platão, ao qual adere expressamente, Badiou ressalta que o mesmo se prestaria à compreensão e à crítica da democracia nas sociedades atuais.
Assim, esta democracia, propondo um ideal simbólico aos seus cidadãos – a eterna juventude como sociedade do puro prazer dos indivíduos – é cúmplice da limitação assinalada em virtude do princípio que está na base da sua organização – a propriedade privada. A solução consiste em tornar efetiva a ideia comunista autêntica, programando o desaparecimento deste Estado e das suas leis.  
Fiquemos com um excerto deste capítulo:

“... Trata-se para nós do mundo ("monde") e não de todos ("tout le monde"). O mundo, justamente, tal como em aparência existe, não é o de todas as pessoas. Porque os democratas, pessoas do emblema, pessoas do Ocidente, têm aí a situação favorável, e os outros são de um outro mundo que, enquanto outro, não é um mundo propriamente falando. Exatamente uma sobrevivência, uma zona para as guerras, as misérias, os muros e as quimeras. Neste género de mundo, de zona, passa-se o tempo a fazer as suas bagagens, para fugir do horror ou para partir, para onde? Para o local dos democratas, evidentemente, que pretendem governar o mundo e têm necessidade que se trabalhe para eles. Faz-se então a experiência que, bem a quente, sob o seu emblema, os democratas não querem nade de vocês, eles não vos amam. No fundo, há uma endogamia política: um democrata só ama um democrata. Para os outros, vindos de zonas com fome ou com guerra, fala-se primeiramente de papéis, fronteiras, campos de retenção, vigilância policial, recusa da reunião familiar … É necessário estar integrado em quê? Na democracia sem dúvida. Para ser admitido e talvez um dia saudado, é necessário ser treinado em casa a tornar-se democrata, durante longas horas, trabalhando duramente, antes de se imaginar poder vir ao mundo verdadeiro. (…) É um exame tremendo que vos espera! Do falso mundo ao verdadeiro mundo, a licença está no impasse.
Democracia, sim, mas reservada aos democratas, não é verdade?
Mundialização do mundo, certamente, mas sob a condição que o seu exterior mereça enfim de estar no seu interior…
De que república se alimenta a invocação “dos nossos valores republicanos”? A que se criou no massacre dos “communards”? A que se musculou nas conquistas coloniais? A de Clemenceau, o destruidor de greves? A que também organizou a matança 14-18?  A que deu plenos poderes a Pétain? Esta “República de todas as virtudes” foi inventada pelas necessidades da causa: defender o emblema democrático, que sabemos que enfraquece perigosamente, tal como Platão, com os seus guardas filósofos, acreditava segurar elevada ao alto uma bandeira aristocrática já comida pelas traças… “

Jacques Rancière, “L’ emblème démoctratique”, in AAVV. Démocratie, dans quel état ?, éditions La Fabrique, 2009.

quarta-feira, 6 de março de 2013

“11 teses sobre a política”, por Jacques Rancière

1
A Política não é o exercício do poder; ela deve ser definida por si mesma como uma modalidade própria da ação levada à prática por um tipo singular de sujeito e derivando de uma classe de racionalidade específica; é a relação política o que torna possível conceber o Sujeito-Político (não o contrário).
2
O peculiar da Política é a existência de um sujeito definido pela sua participação em oposições; a Política é um tipo de ação paradoxal.
                                                               3
A Política é uma rutura própria da lógica da Arché, posto que não pressupõe simplesmente a rutura da distribuição “normal” das posições entre quem “exerce” o poder e quem o “sofre”, senão também uma rutura na ideia das “distribuições” que tornam as pessoas “adequadas” a estas posições.
4
A Democracia não é um regime político; ela é uma rutura da lógica da Arché; noutros termos, ela é a antecipação da regra na distribuição pela Arché; a Democracia é o regime da Política enquanto forma de relação que define o Sujeito-Singular.
5
O Povo – o qual é o Sujeito-da-Democracia e portanto o Sujeito-Matricial da Política – não é o “conjunto dos membros da comunidade”, ou a “classe-operária”, ou a “população”; ele é a parte suplementar em relação a qualquer das partes contáveis: assim é possível articular os “incontáveis” com a “totalidade” dos associados.
6
A essência da Política é a ação de Sujeitos-Suplementares inscritos a título de “mais-valor” em relação a qualquer totalização das partes de uma sociedade.
7
Se a Política é o traçado de uma diferença precária na distribuição das partes sociais, então a sua existência não é de modo algum necessária; pelo contrário, a Política ocorre como um acidente recorrente na história das formas-de-dominação; assim, o objeto fundamental do confronto político é a existência mesma da Política.
8
A Política é especificamente antagónica ao policiamento, o qual é uma distribuição do visível cuja Arché é a ausência de vazio e de suplemento.
9
A tarefa essencial da Política é a configuração de seu próprio espaço, de modo a que o mundo dos seus sujeitos e as suas operações resultem visíveis; a essência da Política é a manifestação do Dissenso enquanto presença de “dois mundos em um”.
10
A característica fundamental da Filosofia política consiste tanto em colocar a ação política numa modalidade específica do Ser como em ocultar o litígio que é constitutivo da Política; é na descrição mesma do mundo da Política que a Filosofia produz este ocultamento; por outra parte, a efetividade desta operação é perpetuada nas descrições não-filosóficas ou antifilosóficas deste mundo.
11
O “fim da Política” e o “retorno da Política” são duas maneiras complementares de cancelar a Política através de um relacionamento simples entre o social e os aparelhos-estatais; “consenso” é o nome vulgar deste cancelamento. (Esta tese foi um acrescento à edição que refiro)
Jacques Rancière, ‘Dix Thèses sur la politique’, Aux Bords du politique, Gallimard, 2004.


segunda-feira, 4 de março de 2013

A RENÚNCIA DE RATZINGER

“Com a renúncia do Papa Ratzinger espera-se que o Espírito Santo volte a soprar sobre a nossa Igreja. De fato, depois de séculos de autoritarismo e opressão o povo de Deus deseja que o bom senso volte a imperar na Igreja de Cristo, substituindo a pompa pela simplicidade, o diálogo pela arrogância e a vaidade pelo verdadeiro espírito do Ressuscitado.

Em uma profecia exarada em 1993, o célebre teólogo-moralista Bernhard Häring preconizou as seis  necessidades que deveriam ser implantadas na Igreja:

1. abolir os títulos eclesiásticos;
2. cancelar as púrpuras cardinalícias;
3. eliminar o corpo diplomático da Santa Sé;
4. proibir chamar o papa de “Santidade”, os cardeais de “Eminência”, os bispos de “Excelência” e os padres de "Reverendo";
5. dar às mulheres os mesmos direitos que os homens, inclusive o acesso ao sacerdócio;
6. e fazer com que o Papa seja também discípulo do único mestre, Cristo.

Que os novos ares de atualização e renovação, sonhados por João XXIII se tornem agora verdade e realidade."
Cf. Recanto da Letras, Antônio Mesquita Galvão, edição online

domingo, 3 de março de 2013

A fotografia de Sebastião Salgado: um olhar de apelo à minha responsabilidade


" Nos retratos de Salgado, podemos contemplar as fotos das crianças refugiadas de várias nacionalidades diferentes que, vistas em conjunto, reforçam essa ideia de que os males se espalham pelo planeta afetando as pobres criancinhas, condenando-as ao mesmo tipo de exílio na pobreza. Talvez, por sua extrema qualidade estética, possam até ser incluídos no que Ivana Bentes classifica, quanto a um certo cinema dos anos 1990, como "cosmética da fome": "filmes em que a linguagem e a fotografia clássicas transformam o sertão num jardim ou museu exótico, a ser resgatado pelo grande espetáculo".
Karl Erik Schollhammer, "Imagens na margem do mundo globalizado" in: Além do visível: o olhar da literatura, 7 Letras, Rio de Janeiro, 2007, p. 189.

terça-feira, 26 de fevereiro de 2013

"À Música": um elogio por Schubert


Franz Schubert: An Die Musik, D 547 - Felicity Lott

An die musik / À música

Du holde Kunst, in wieviel grauen Stunden,
Wo mich des Lebens wilder Kreis umstrickt,
Hast du mein Herz zu warmer Lieb entzunden,
Hast mich in eine bessre Welt entrückt!

Oft hat ein Seufzer, deiner Harf entflossen
Ein süsser, heiliger Akkord von dir
Den Himmel bessrer Zeiten mir erschlossen,
Du holde Kunst, ich danke dir dafür!

Tradução para Português:
À música (Franz von Schubert)

Tu graciosa arte, em quantas cinzentas horas
Em que o selvagem círculo da vida me cerca,
Inflamaste o meu coração para novo amor,
Me desviaste para um mundo melhor!

Muitas vezes um suspiro da tua harpa se evolou
Um doce, sagrado acorde de ti
O céu de melhores tempos me abriu,
Tu graciosa arte, eu te agradeço por isso.